jueves, 9 de junio de 2011

Conciencia

De tanto soñar,
me he quedado dormida
en el murmullo plácido
de lo que no existe.

De tanto pensar,
me he quedado triste.
Ahogándome lento
en cada pensamiento, que solo se viste.

De tanto reir,
olvidé vivir
en la realidad que me recuerda
cada suspiro.

Olvidé pisar
firme y sin duda
para no perderme
por otros caminos.

De tanto decir
no pude callar
la dulce palabra
de lo que es solo mío.

Con solo obligar
mis ojos cerrar
construí sin igual
en mi mundo pequeño, grandes desafíos.

De tanto ser yo,
el hombre conspira
contra mi alma
contra mi silencio.

Mas sigo el camino
que guía la armonía
de unas tristes notas,
mi único secreto.

Tal fue mi entrega,
con puro corazón,
con tranquilidad
lo grito, no miento.

De tanto amar,
amo sin parar
lo que el tiempo ha hecho,
hace y hará,
con esto que siento.

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