miércoles, 9 de mayo de 2012

Enterarse de uno mismo

A veces y solo a veces, hace falta conocer a alguien más para conocerse a si mismo.
Solo en ocasiones, lo único que faltaba era escribir un cuento nuevo.
A veces solo hace falta no mirar lo que esta
para mirar,
                y cerrar los ojos.
Y digo a veces, aclaro, a veces
detenerse o no, porque al fin y al cabo
solo a veces decides hacerlo o decides escoger.
En ocasiones lo que faltaba era hacer siempre las mismas cosas;
comer, dormir, enfurecerte, hacer el amor...
Solo para conocer el hambre de su ausencia.

A veces hace falta no querer parecer complejo
y sentarte con aires de grandeza en una silla,
mejor acuéstate en el viento.
Asiste a una reunión de cuerdas y una guitarra,
porque a veces desean decirte algo.

A veces se trata de  inhalar colores,
   contemplar la energía, viajar con el río
   y no por las nubes, tener un día verde y no una vida color de rosa.

De vez en cuando, busca un momento a solas, a solas sin un hombre o una mujer.
A solas con un pájaro, una hoja, con una palabra o una manzana
y escupe sin parar hasta que termines por escupir ociosidad.

Después de todo, si sigo pensando lo que podemos hacer solo a veces,
me enviaría una carta,
pelliscaría a una abeja,
comería luz
y ya no escribiría en un papel,
lo haría en un pedazo de piel.

Y descubriría quien soy.

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